Si hablamos de uno de los hechos representativos de las vanguardias, la presencia de textos programáticos, el primero de todos fue el Manifiesto del Futurismo, aparecido en Le Figaro, el 20 de febrero de 1909. Su autor, el poeta Filippo Tomasso Marinetti (1876-1944), procedía del modernismo, dirigía la revista Poesía..
Los elementos esenciales de la poesía futurista son "el valor, la audacia y la revolución".Del futurismo se ha dicho que fue un movimiento rico en teorías pero pobre en realizaciones. Se apreció su talante dinámico y todo lo nuevo que proponía: su rebelión frente a los academicismos; sus llamadas al riesgo.
Se recurría a onomatopeyas y a figuras primarias; se reemplazaban los signos ortográficos por otros matemáticos o musicales; recursos todos que acercaban a la "palabra en libertad" y hacían del poema algo "deshumanizado".
En América, el encargado de difundirlo fue Rubén Darío, quien también en 1909, y en La Nación de Buenos Aires, tradujo el decálogo de Marinetti, pero no su extensa introducción, cosa que sí había hecho Gómez de la Serna.
Algunos de los exponentes más importantes del futurismo son: Xavier Bóveda, Eugenio Montes, Pedro Garfias, Heliodoro Puche y otros autores en cuya obra el maquinismo, la velocidad y otros temas del futurismo están presentes.
Ha sido el movimiento europeo de vanguardia que ha desplegado más intensa y vital actividad, alcanzando los últimos grados de elevación en el altímetro del éxito y de la difusión espectacular. Ninguna otra tendencia afín, en la línea de direcciones estéticas extremas, ha logrado --justo es reconocerlo-- describir una trayectoria tan amplia de atenciones, admiraciones, entusiasmos y odios como la que en un momento dado, 1910-1914, suscitó en Europa el Futurismo (Literaturas europeas de vanguardia).
Los elementos esenciales de la poesía futurista son "el valor, la audacia y la revolución".Del futurismo se ha dicho que fue un movimiento rico en teorías pero pobre en realizaciones. Se apreció su talante dinámico y todo lo nuevo que proponía: su rebelión frente a los academicismos; sus llamadas al riesgo.
Se recurría a onomatopeyas y a figuras primarias; se reemplazaban los signos ortográficos por otros matemáticos o musicales; recursos todos que acercaban a la "palabra en libertad" y hacían del poema algo "deshumanizado".
En América, el encargado de difundirlo fue Rubén Darío, quien también en 1909, y en La Nación de Buenos Aires, tradujo el decálogo de Marinetti, pero no su extensa introducción, cosa que sí había hecho Gómez de la Serna.
Algunos de los exponentes más importantes del futurismo son: Xavier Bóveda, Eugenio Montes, Pedro Garfias, Heliodoro Puche y otros autores en cuya obra el maquinismo, la velocidad y otros temas del futurismo están presentes.
Ha sido el movimiento europeo de vanguardia que ha desplegado más intensa y vital actividad, alcanzando los últimos grados de elevación en el altímetro del éxito y de la difusión espectacular. Ninguna otra tendencia afín, en la línea de direcciones estéticas extremas, ha logrado --justo es reconocerlo-- describir una trayectoria tan amplia de atenciones, admiraciones, entusiasmos y odios como la que en un momento dado, 1910-1914, suscitó en Europa el Futurismo (Literaturas europeas de vanguardia).
Una obra representante de este movimiento es:
Boccioni
“la calle entra en la casa” ,1911
imágenes:
http://www.bramarte.it/futurismo/img/boc11.jpg
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